miércoles, 7 de mayo de 2008

EL CONSUMIDOR TIENE LA PALABRA

Pendientes del consumidor

por Alexandre Muns. Director de estudios de la Cámara de Comercio Americana en España.

Desde principios de año todos los indicadores han apuntado hacia una recesión en los Estados Unidos y los analistas discrepaban sólo acerca de su profundidad y duración.

DLas señales de alarma sonaban por doquier: desplome del mercado inmobiliario, destrucción de empleo en los cuatro primeros meses del año (85.000 sólo en marzo), crisis financiera, rescate in extremis de Bear Stearns, devaluación gradual del dólar e incrementos sustanciales en los precios de la gasolina y los alimentos.

Actualmente nueve millones de estadounidenses viven en casas cuyo valor es inferior al de la hipoteca que han contratado y Paul Krugman preveía a principios de marzo que con un descenso global de los precios de las casas del 20% hasta veinte millones (casi una cuarta parte de los hogares) se encontrarían en dicha situación a finales de 2008.

El prestigioso profesor de Princeton asimismo vaticinaba pérdidas de un billón de dólares en los títulos sobre hipotecas y de hasta 6 billones de dólares en el conjunto del sector inmobiliario en EEUU.

Ante un panorama tan sombrío compartido por muchos analistas, la reacción de los políticos y de las instituciones financieras fue, cuanto menos, rápida. El presidente Bush y el Congreso aprobaron un paquete de estímulo fiscal por valor de 150.000 millones de dólares, que comportará la devolución de 600 dólares por contribuyente y deducciones fiscales para las empresas.

La Fed dirigió el rescate de Bear Stearns y de las aseguradoras de bonos, inyectó repetidamente liquidez en un sistema financiero paralizado por la incertidumbre acerca de la magnitud de las pérdidas por la crisis subprime y recortó los tipos hasta el 2%. El Gobierno federal también relajó los plazos de pago para las hipotecas contratadas por personas con buen historial crediticio.

Los últimos datos sobre la economía estadounidense han sorprendido gratamente. Crecimiento del PIB del 0,6% en el primer trimestre y la pérdida de únicamente 20.000 empleos en abril, reduciéndose incluso la tasa de desempleo al 5%.

Aunque el sector inmobiliario no ha tocado fondo (el descenso en construcción en el primer trimestre fue el mayor en 26 años), se plantea la posibilidad de que el impacto de la crisis financiera sobre la economía real sea menor de lo temido.

El consumo constituye dos tercios del PIB de EEUU y los ciudadanos, que ya empiezan a recibir los talones del gobierno y a quienes los candidatos presidenciales están prometiendo todo tipo de ayudas, quizás mantendrán un nivel de consumo suficiente para evitar la recesión.

Salvando las distancias, el patrón de crecimiento de la economía española durante la última década ha coincidido con el de EEUU en bastantes aspectos. También en España el Gobierno ha aprobado un paquete para estimular la demanda. En ambos países el consumidor tiene ahora la palabra.

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