Los nuevos créditos para la compra de vivienda caen un 41,2% en julio
Los nuevos créditos concedidos por las entidades financieras a los hogares españoles para la compra de vivienda alcanzaron los 8.326 millones de euros en julio, lo que supone una caída del 41,22% respecto al mismo mes del año anterior, cuando se concedieron préstamos por 14.165 millones de euros, según datos del Banco de España recogidos por Europa Press.
Estos datos ponen de manifiesto el acusado descenso en la concesión de créditos para la adquisición de viviendas, que hace dos años, en junio de 2006, crecían a un ritmo del 8,3%.
Expertos financieros apuntan que este descenso se debe tanto a la crisis de liquidez del sistema financiero internacional, que ha llevado a las entidades a endurecer los criterios para conceder préstamos hipotecarios, como a una caída de la demanda crediticia, ya que la subida del Euríbor, el paro y los precios de la vivienda hacen cada vez más difícil para las familias la compra de un inmueble.
Además, unas 60.000 familias se encuentran en la actualidad en situación de morosidad en España, cifra que podría duplicarse hasta alcanzar 120.000 a finales de año, según estimaciones de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae).
Adicae calcula que cerca de 4 millones de hipotecas, especialmente aquellas firmadas entre los años 2000 y 2008, están "en apuros", dado el actual nivel de los tipos de interés, que se encuentran en el 4,25%, tras la decisión tomada ayer por el Banco Central Europeo (BCE) de mantener invariable el precio del dinero.
21 MESES CONSECUTIVOS DE DESCENSOS.
Julio fue el vigésimo primer mes consecutivo en el que el importe de las nuevas operaciones para financiar la compra de vivienda registró un descenso interanual, una tendencia que se inició en septiembre de 2006, cuando los nuevos créditos para comprar casas cayeron un 4,63%.
En términos absolutos, el menor importe de nuevos créditos concedidos para la compra de vivienda desde agosto de 2004 se registró el pasado mes de mayo, cuando alcanzaron un volumen de 8.136 millones de euros.
El descenso de los nuevos créditos se recrudeció en el verano de 2007. De hecho, en el mes de junio se llegó a registrar una bajada del 16,22%, momento desde el que el importe de los nuevos créditos para la compra de vivienda ha ido retrocediendo.
viernes, 5 de septiembre de 2008
jueves, 4 de septiembre de 2008
La banca rechaza dar créditos a las viviendas protegidas y frustra el plan del Gobierno
Los promotores constatan el “rechazo masivo” de las entidades financieras a la concesión de préstamos para pisos protegidos. Las dudas sobre la solvencia de los compradores complican el programa de avales del ICO.
La mezcla de las crisis inmobiliaria y financiera puede resultar explosiva. La construcción residencial depende en gran parte del acceso a la liquidez, y el sector se ahoga por las restricciones de crédito para promover vivienda libre.
La tabla de salvación propuesta por el Gobierno era impulsar la vivienda protegida (VPO), que proporciona un margen menor que los pisos libres (el 8% de beneficio frente a más del 20%) pero parecía una apuesta segura. Sin embargo, ahora también pende de un hilo, porque bancos y cajas ya rechazan de forma “masiva” conceder créditos hipotecarios para este tipo de inmuebles, según reconocen los propios promotores.
“VPO construida es VPO vendida”, rezaba el axioma recurrente en el sector, acuñado por el propio presidente de la Asociación de Promotores Constructores de España (APCE), Guillermo Chicote. Pero a la vuelta de vacaciones en su patronal se han encontrado con numerosas quejas de empresarios inmobiliarios: “No les dan préstamos ni para la vivienda protegida”, señalan.
“La VPO nunca se había visto afectada por la crisis financiera, hasta ahora, que se están notando sobremanera las restricciones de liquidez”, aseguraron a EXPANSIÓN fuentes oficiales de APCE.
Que bancos y cajas hayan cerrado el grifo a la VPO supone un obstáculo más para las intenciones del Ejecutivo, que pretende que se inicien 150.000 pisos sociales al año. Es decir, casi el doble que en 2007 (83.859). Esto ya resultaba muy difícil tras el dato del primer trimestre de 2008, que arrojó una caída del 60% con respecto a igual periodo del año pasado.
Ante el parón de la financiación para VPO que constatan los promotores, también peligra el éxito del plan de avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Este organismo, dependiente del Ministerio de Economía, ha habilitado líneas para titulización de créditos hipotecarios de VPO que en 2008, 2009 y 2010 sumarán 15.000 millones de euros. Con ello se rompía en cierta medida el caparazón de la financiación inmobiliaria.
Pero ahora los expertos temen que el ICO no “sume” viviendas protegidas al contador total, sino que “sólo” cubra las carencias que derivan de la depresión financiera y maquille la caída. Lucio Rivas, técnico urbanista y socio del bufete Urbe Asesores Jurídicos, opina que el “cierre súbito” de la financiación arroja un panorama “bastante inquietante, ya que el único nicho de mercado con salida es, hoy por hoy, la vivienda protegida”. No en vano, los empresarios del ladrillo acumulan entre 0,8 y 1,2 millones de pisos libres nuevos sin vender.
Precisamente para mitigar el impacto de la crisis financiera en la VPO, el Gobierno ultima una modificación reglamentaria del régimen de los títulos del mercado hipotecario, mediante la cual se permitirá a las entidades financieras utilizar los préstamos de viviendas en derecho de superficie –fundamentalmente, VPO– como garantía de las emisiones de cédulas hipotecarias y bonos (ver este diario del 26 de agosto). Esta reforma se espera para “finales de otoño”, según fuentes oficiales del Ministerio de Vivienda.
“Menos solvencia”
Pero las fuentes bancarias consultadas aseguran que esta medida no solucionará el problema, porque éste es “mayor”. “La coyuntura ha cambiado para todos y eso se traduce en que empresarios y particulares presentan un perfil de solvencia menor que antes”, aseguran. Es decir, que “cada entidad elige a quién le concede financiación”, y a los que “hace tres años se les daba el préstamo, ahora ya no”, añaden. Así, dudan sobre todo de la solvencia de los compradores de VPO, por sus especiales características económicas (en general, menor salario y condiciones laborales menos seguras).
Un último aspecto que tienen en cuenta los analistas es qué pasará con la compra gubernamental de suelo por valor de 300 millones de euros para construir en él VPO. “¿Quién va gestionar ese suelo y esas viviendas? ¿Es posible asegurar su financiación? ¿Es más beneficioso construir VPO privada que vender el suelo a la Administración?”, se pregunta Lucio Rivas.
Fuente: Expansión
Los promotores constatan el “rechazo masivo” de las entidades financieras a la concesión de préstamos para pisos protegidos. Las dudas sobre la solvencia de los compradores complican el programa de avales del ICO.
La mezcla de las crisis inmobiliaria y financiera puede resultar explosiva. La construcción residencial depende en gran parte del acceso a la liquidez, y el sector se ahoga por las restricciones de crédito para promover vivienda libre.
La tabla de salvación propuesta por el Gobierno era impulsar la vivienda protegida (VPO), que proporciona un margen menor que los pisos libres (el 8% de beneficio frente a más del 20%) pero parecía una apuesta segura. Sin embargo, ahora también pende de un hilo, porque bancos y cajas ya rechazan de forma “masiva” conceder créditos hipotecarios para este tipo de inmuebles, según reconocen los propios promotores.
“VPO construida es VPO vendida”, rezaba el axioma recurrente en el sector, acuñado por el propio presidente de la Asociación de Promotores Constructores de España (APCE), Guillermo Chicote. Pero a la vuelta de vacaciones en su patronal se han encontrado con numerosas quejas de empresarios inmobiliarios: “No les dan préstamos ni para la vivienda protegida”, señalan.
“La VPO nunca se había visto afectada por la crisis financiera, hasta ahora, que se están notando sobremanera las restricciones de liquidez”, aseguraron a EXPANSIÓN fuentes oficiales de APCE.
Que bancos y cajas hayan cerrado el grifo a la VPO supone un obstáculo más para las intenciones del Ejecutivo, que pretende que se inicien 150.000 pisos sociales al año. Es decir, casi el doble que en 2007 (83.859). Esto ya resultaba muy difícil tras el dato del primer trimestre de 2008, que arrojó una caída del 60% con respecto a igual periodo del año pasado.
Ante el parón de la financiación para VPO que constatan los promotores, también peligra el éxito del plan de avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Este organismo, dependiente del Ministerio de Economía, ha habilitado líneas para titulización de créditos hipotecarios de VPO que en 2008, 2009 y 2010 sumarán 15.000 millones de euros. Con ello se rompía en cierta medida el caparazón de la financiación inmobiliaria.
Pero ahora los expertos temen que el ICO no “sume” viviendas protegidas al contador total, sino que “sólo” cubra las carencias que derivan de la depresión financiera y maquille la caída. Lucio Rivas, técnico urbanista y socio del bufete Urbe Asesores Jurídicos, opina que el “cierre súbito” de la financiación arroja un panorama “bastante inquietante, ya que el único nicho de mercado con salida es, hoy por hoy, la vivienda protegida”. No en vano, los empresarios del ladrillo acumulan entre 0,8 y 1,2 millones de pisos libres nuevos sin vender.
Precisamente para mitigar el impacto de la crisis financiera en la VPO, el Gobierno ultima una modificación reglamentaria del régimen de los títulos del mercado hipotecario, mediante la cual se permitirá a las entidades financieras utilizar los préstamos de viviendas en derecho de superficie –fundamentalmente, VPO– como garantía de las emisiones de cédulas hipotecarias y bonos (ver este diario del 26 de agosto). Esta reforma se espera para “finales de otoño”, según fuentes oficiales del Ministerio de Vivienda.
“Menos solvencia”
Pero las fuentes bancarias consultadas aseguran que esta medida no solucionará el problema, porque éste es “mayor”. “La coyuntura ha cambiado para todos y eso se traduce en que empresarios y particulares presentan un perfil de solvencia menor que antes”, aseguran. Es decir, que “cada entidad elige a quién le concede financiación”, y a los que “hace tres años se les daba el préstamo, ahora ya no”, añaden. Así, dudan sobre todo de la solvencia de los compradores de VPO, por sus especiales características económicas (en general, menor salario y condiciones laborales menos seguras).
Un último aspecto que tienen en cuenta los analistas es qué pasará con la compra gubernamental de suelo por valor de 300 millones de euros para construir en él VPO. “¿Quién va gestionar ese suelo y esas viviendas? ¿Es posible asegurar su financiación? ¿Es más beneficioso construir VPO privada que vender el suelo a la Administración?”, se pregunta Lucio Rivas.
Fuente: Expansión
miércoles, 3 de septiembre de 2008
La crisis hace mella en el crédito estudiantil
Todo apunta a que los estudiantes universitarios también se van a ver perjudicados por la presente coyuntura económica. Y es que, este año, la crisis crediticia mundial ya se hace notar en los extendidos créditos para financiar estudios superiores. En España, como en el resto del mundo, los bancos han endurecido sus condiciones, al punto de que muchas familias van a tener francamente difícil pagar la universidad de sus hijos durante el curso entrante. La situación es especialmente dramática cuando se trata de financiar los altos costes de matrícula propios de una universidad privada. Algunas universidades, ante la amenaza de sufrir una ‘espantada’ en toda regla, trabajan para reforzar sus programas de financiación para el alumnado con créditos accesibles y con mecanismos que garanticen la continuidad de los estudios.
El auge de las universidades privadas españolas a lo largo de las dos últimas décadas no se entendería sin el extraordinario ciclo de expansión económica que, precisamente, ahora termina y, muy particularmente, sin la generalización de los créditos para financiar estudios universitarios y de postgrado. Con el tipo de interés por debajo del 3% y con los bancos ávidos de colocar su gran volumen de liquidez, no es extraño que algunas instituciones, en un pasado no muy lejano, tuvieran entre sus prioridades captar estudiantes universitarios y postuniversitarios incorporados recientemente al mercado laboral. Se trata de una población necesitada de apoyo crediticio para fines muy diversos, entre ellos, el de cubrir todos los desembolsos que requiere la realización de una carrera universitaria o un programa de postgrado.
Matrícula, material didáctico, libros, manutención, alojamiento y tantos otros gastos hacen muchas veces imprescindible recurrir a una entidad bancaria. Dada la fuerte demanda y las particulares circunstancias de este colectivo, numerosas entidades de crédito españolas han venido desarrollando en todo este tiempo productos específicos con unas características propias.
Por una parte, su duración es mucho mayor que, por ejemplo, un crédito al consumo. Además, incluye período de carencia en intereses y principal, con la idea de que el estudiante no tenga que pagar nada mientras duren sus estudios. Su tipo de interés también es más rebajado, por lo general entre un 0,25 y 1% sobre el Euribor.
En cuanto a la cantidad máxima a prestar o ‘principal’, acorde con los precios de la matrícula y gastos de alojamiento y manutención, ésta fluctúa entre los 10.000 y 40.000 euros anuales. Normalmente la realización de estudios de postgrado conlleva un mayor desembolso anual, aunque éste, lógicamente, será sólo de uno o dos años. Luego, a efectos de devolución, se establece un plazo mucho más largo que el de un préstamo o crédito convencional, por encima de los 5 años y a veces hasta 10 años. También tratan algunas entidades de reducir gastos asociados a la gestión del crédito, especialmente las comisiones de apertura, amortización y cancelación. Algunas entidades han optado por eliminarlas.
Prácticamente todos los grandes bancos y cajas de ahorro españoles ofrecen productos financieros diseñados ex profeso para cubrir estudios universitarios y de postgrado. Entre ellos, tenemos ejemplos muy demandados entre el colectivo de estudiantes como el Préstamo Máster o el Crédito Estudios Muévete de Bancaja, el competitivo Préstamo Máster Blue Joven, el Supercrédito Postgrado del Banco de Santander, el Crédito Mañana de Caja Duero, el Crédito Estudios de Banco Sabadell-Atlántico, el CrediEstudios Posgrado de La Caixa o el Préstamo Máster 30 de Caixa Galicia.
Pero el Euribor ha entrado en una vertiginosa escalada inimaginable hace dos años y, lo que es peor, el sector financiero internacional se ha contagiado de la crisis de hipotécas ‘subprime’ o ‘basura’ iniciada en EEUU aunque muy pronto convertida en fenómeno global con consecuencias particularmente nefastas sobre los productos crediticios que ofrece el sector bancario. La falta de liquidez y la creciente cartera de impagados son los dos pilares de la actual crisis crediticia y razón de que los bancos se hayan vuelto sumamente cautos a la hora prestar su dinero. Y, por supuesto, los estudiantes universitarios también han entrado en esta particular lista negra debido a su limitada capacidad de pago. Ya sea para realizar estudios de grado, de postgrado o MBA en una universidad o escuela de negocios, en las condiciones actuales de mercado es francamente difícil conseguir un crédito sin aportar avales y pruebas inequívocas de solvencia.
Estados Unidos ha sido el país que primero y el que con más virulencia sufre esta contracción del crédito. Según desvela la Asociación Nacional de Administradores de Ayuda Financiera a Estudiantes (NASFAA en sus siglas anglosajonas) por lo menos 50 prestamistas particulares y corporativos ya habían anunciado a finales de junio la suspensión de sus programas de préstamos y créditos para financiar estudios superiores. El problema para ellas es que acudir al mercado interbancarios para seguir prestando dinero implica uno costes que superan con mucho el beneficio que obtienen del prestatario. Así las cosas, tenemos ejemplos como el de la Universidad de Chicago, la cual tuvo que comunicar a sus alumnos recientemente que su socio en este campo no iba a poder renovar la línea de crédito comprometida y todo debido a las dificultades del mercado crediticio. Ahora mismo el centro no puede ofrecer ningún tipo de financiación a sus estudiantes, según publicó hace unas semanas Financial Times.
El aumento del paro en EE.UU. hace que muchas entidades se planteen si es conveniente seguir prestando dinero a estudiantes y recién licenciados que deberán enfrentarse a un mercado laboral en retroceso. Y, por supuesto, los estudiantes extranjeros son los que más crudo lo tienen en este nuevo escenario, especialmente cuando se dirigen a las instituciones estadounidenses para solicitar financiación. Y es que en estos casos no suelen regirse por referencias crediticias (no son iguales en todos los países) y además después es más complicado seguir sus pasos cuando regresan a sus países de origen. Todo esto se refleja en un tipo de interés cercano al 7% para los estudiantes extranjeros frente al cerca de 4,5% que pagan los estadounidenses para un crédito tipo de 150.000 dólares que cubra todo el programa.
Se calcula que un 85% de los estudiantes de escuelas de negocios necesitan algún tipo de financiación. En términos generales, quienes acuden a las escuelas o universidades de mayor prestigio no parece que estén encontrando grandes dificultades. La perspectiva de un salario superior a los 100.000 dólares tras graduarse –en el caso de los MBA de mayor reconocimiento- es suficiente garantía para las entidades financieras. Claro que esto no ocurre en centros de menor reputación.
La verdad es que el asunto de la financiación de los estudios universitarios ha generado en los últimos años una encendida controversia en EEUU. La cuestión de fondo no es otra que el elitista sistema universitario del país cuyas instituciones de bandera son sólo accesibles bien a mentes especialmente dotadas o a los hijos –estudiosos, eso sí- de los millonarios. El caso es que las tasas anuales en las instituciones más caras superan de largo los 30.000 dólares con lo cual las deudas cuando un graduado se incorpora al mercado laboral pueden superar holgadamente los 100.000 dólares. Así nos encontramos a profesionales que, como en el caso del candidato demócrata Barack Obama, arrastran una deuda que sólo acaba de pagar ya superados los 50 años.
Son precios prohibitivos no sólo para las clases más humildes. El factor económico supone también a las familias de clase media una barrera infranqueable ya que estos hasta ahora han tenido que hacer frente a las mismas tasas que la clase más pudiente. La diferencia es que mientras los hijos de millonarios se pasan las horas en el club social o en actividades culturales o deportivas organizadas por la institución, los de clase media han de dedicar su tiempo libre a trabajar con el propósito de costear sus estudios.
La cosa es más sangrante, si cabe, conocido el extraordinario volumen de emolumentos que reciben las escuelas más relevantes por parte de los ex alumnos más generosos, donativos a veces millonarios. Universidades como la de Harvard, Princeton o Stanford acumulan a cuenta de este furor altruista un patrimonio que se estima en varios millardos de dólares. Sin embargo, esta arraigada tradición norteamericana ni mucho menos se refleja en los programas ayudas a los estudiantes, estos ni por asomo a la altura de sus denodados benefactores.
Ha sido tal el clamor social ante situación tan injusta lo que ha movido a las instituciones más relevantes a tomar cartas en el asunto. Así, media docena de instituciones de renombre en el país norteamericano -Duke, Swarthmore, Pomona, etc.-, siguiendo el camino abierto de la Universidad de Harvard, han dado pasos definitivos este último año y medio para potenciar sus políticas sociales, con especial atención en los programas de financiación y ayudas para estudiantes con rentas limitadas.
La Universidad de Yale ha sido una de las últimas en unirse a este movimiento que, no obstante, lo ha hecho con gran despliegue. Sus ayudas serán una de las más altas y supondrán un gasto cercano a los 80 millones de dólares (aproximadamente de 54,2 millones de euros), 24 millones de dólares (16,2 millones de euros) más de lo que actualmente invierte en este apartado. El nuevo plan presentado por el centro de New Haven supondrá una reducción de la carga económica de la educación en un 50% y, al igual que en el caso de Harvard, los descuentos se llevarán a cabo de forma escalonada en función del grado de necesidad y los ingresos familiares.
En concreto, las familias con unos ingresos inferiores a 120.000 dólares anuales podrán ahorrarse hasta el 50% del precio y, además, sus contribuciones nunca podrán superar el 10% de sus beneficios totales. Mientras para las rentas entre esa cantidad y 200.000 dólares el recorte será de un mínimo del 33%. Quienes no superen los 60.000 dólares estarán exentos de realizar cualquier tipo de pago. Sólo tendrían que pagar los gastos de alojamiento que no entran en este tipo de ayudas.
Otra en abordar este año mejoras en sus programas de ayudas ha sido Dartmouth College. En el caso de esta vieja institución de New Hampshire, la exención total del pago de la matrícula beneficiará familias con renta inferior a los 75.000 dólares anuales. Sólo tendrían que abonar poco más de 10.000 dólares en concepto de alojamiento y gastos educativos. Dartmouth destina anualmente cerca de 61 millones de dólares a ayudas a alumnos, a lo que habrá que añadir un coste adicional de 10 millones como resultado de esta medida.
Si bien los principales beneficiarios de estos ‘arranques’ de generosidad son los alumnos estadounidenses, algunas universidades también están utilizando sus nuevas políticas de ayuda para atraer a las jóvenes mentes europeas más brillantes. Según apuntó recientemente el diario The Times en su edición online, las universidades pertenecientes a la llamada ‘Ivy League’ o ‘Liga de Hiedra’ (Brown, Columbia, Cornell, Dartmouth, Harvard, Pensilvania, Princeton y Yale) empiezan a ser vistas como una amenaza entre sus homólogas del Viejo Continente.
Los candidatos ingleses de las universidades de Oxford y Cambridge, dadas las similitudes culturales y sobre idiomáticas, son un blanco especialmente codiciado por los pesos pesados de la ‘Ivy League’ en esta particular caza de talentos. Y la cosa empieza a dar sus frutos: si hace ace cinco años apenas 197 alumnos británicos acudieron a las aulas de Harvard, el año pasado ya fueron 290. El caso de Yale es todavía más llamativo ya que, prácticamente,ha triplicado el número de matriculados procedente del Reino Unido en ese mismo periodo: de 74 se ha pasado a 234 escolares. Los estudiantes españoles más brillantes todavía se decantan en su mayoría por realizar la carrera universitaria en España. Sin embargo, de cara al futuro las universidades nacionales no deberían descuidarse en esta puja por el talento que ya no entiende de fronteras.
Todo apunta a que los estudiantes universitarios también se van a ver perjudicados por la presente coyuntura económica. Y es que, este año, la crisis crediticia mundial ya se hace notar en los extendidos créditos para financiar estudios superiores. En España, como en el resto del mundo, los bancos han endurecido sus condiciones, al punto de que muchas familias van a tener francamente difícil pagar la universidad de sus hijos durante el curso entrante. La situación es especialmente dramática cuando se trata de financiar los altos costes de matrícula propios de una universidad privada. Algunas universidades, ante la amenaza de sufrir una ‘espantada’ en toda regla, trabajan para reforzar sus programas de financiación para el alumnado con créditos accesibles y con mecanismos que garanticen la continuidad de los estudios.
El auge de las universidades privadas españolas a lo largo de las dos últimas décadas no se entendería sin el extraordinario ciclo de expansión económica que, precisamente, ahora termina y, muy particularmente, sin la generalización de los créditos para financiar estudios universitarios y de postgrado. Con el tipo de interés por debajo del 3% y con los bancos ávidos de colocar su gran volumen de liquidez, no es extraño que algunas instituciones, en un pasado no muy lejano, tuvieran entre sus prioridades captar estudiantes universitarios y postuniversitarios incorporados recientemente al mercado laboral. Se trata de una población necesitada de apoyo crediticio para fines muy diversos, entre ellos, el de cubrir todos los desembolsos que requiere la realización de una carrera universitaria o un programa de postgrado.
Matrícula, material didáctico, libros, manutención, alojamiento y tantos otros gastos hacen muchas veces imprescindible recurrir a una entidad bancaria. Dada la fuerte demanda y las particulares circunstancias de este colectivo, numerosas entidades de crédito españolas han venido desarrollando en todo este tiempo productos específicos con unas características propias.
Por una parte, su duración es mucho mayor que, por ejemplo, un crédito al consumo. Además, incluye período de carencia en intereses y principal, con la idea de que el estudiante no tenga que pagar nada mientras duren sus estudios. Su tipo de interés también es más rebajado, por lo general entre un 0,25 y 1% sobre el Euribor.
En cuanto a la cantidad máxima a prestar o ‘principal’, acorde con los precios de la matrícula y gastos de alojamiento y manutención, ésta fluctúa entre los 10.000 y 40.000 euros anuales. Normalmente la realización de estudios de postgrado conlleva un mayor desembolso anual, aunque éste, lógicamente, será sólo de uno o dos años. Luego, a efectos de devolución, se establece un plazo mucho más largo que el de un préstamo o crédito convencional, por encima de los 5 años y a veces hasta 10 años. También tratan algunas entidades de reducir gastos asociados a la gestión del crédito, especialmente las comisiones de apertura, amortización y cancelación. Algunas entidades han optado por eliminarlas.
Prácticamente todos los grandes bancos y cajas de ahorro españoles ofrecen productos financieros diseñados ex profeso para cubrir estudios universitarios y de postgrado. Entre ellos, tenemos ejemplos muy demandados entre el colectivo de estudiantes como el Préstamo Máster o el Crédito Estudios Muévete de Bancaja, el competitivo Préstamo Máster Blue Joven, el Supercrédito Postgrado del Banco de Santander, el Crédito Mañana de Caja Duero, el Crédito Estudios de Banco Sabadell-Atlántico, el CrediEstudios Posgrado de La Caixa o el Préstamo Máster 30 de Caixa Galicia.
Pero el Euribor ha entrado en una vertiginosa escalada inimaginable hace dos años y, lo que es peor, el sector financiero internacional se ha contagiado de la crisis de hipotécas ‘subprime’ o ‘basura’ iniciada en EEUU aunque muy pronto convertida en fenómeno global con consecuencias particularmente nefastas sobre los productos crediticios que ofrece el sector bancario. La falta de liquidez y la creciente cartera de impagados son los dos pilares de la actual crisis crediticia y razón de que los bancos se hayan vuelto sumamente cautos a la hora prestar su dinero. Y, por supuesto, los estudiantes universitarios también han entrado en esta particular lista negra debido a su limitada capacidad de pago. Ya sea para realizar estudios de grado, de postgrado o MBA en una universidad o escuela de negocios, en las condiciones actuales de mercado es francamente difícil conseguir un crédito sin aportar avales y pruebas inequívocas de solvencia.
Estados Unidos ha sido el país que primero y el que con más virulencia sufre esta contracción del crédito. Según desvela la Asociación Nacional de Administradores de Ayuda Financiera a Estudiantes (NASFAA en sus siglas anglosajonas) por lo menos 50 prestamistas particulares y corporativos ya habían anunciado a finales de junio la suspensión de sus programas de préstamos y créditos para financiar estudios superiores. El problema para ellas es que acudir al mercado interbancarios para seguir prestando dinero implica uno costes que superan con mucho el beneficio que obtienen del prestatario. Así las cosas, tenemos ejemplos como el de la Universidad de Chicago, la cual tuvo que comunicar a sus alumnos recientemente que su socio en este campo no iba a poder renovar la línea de crédito comprometida y todo debido a las dificultades del mercado crediticio. Ahora mismo el centro no puede ofrecer ningún tipo de financiación a sus estudiantes, según publicó hace unas semanas Financial Times.
El aumento del paro en EE.UU. hace que muchas entidades se planteen si es conveniente seguir prestando dinero a estudiantes y recién licenciados que deberán enfrentarse a un mercado laboral en retroceso. Y, por supuesto, los estudiantes extranjeros son los que más crudo lo tienen en este nuevo escenario, especialmente cuando se dirigen a las instituciones estadounidenses para solicitar financiación. Y es que en estos casos no suelen regirse por referencias crediticias (no son iguales en todos los países) y además después es más complicado seguir sus pasos cuando regresan a sus países de origen. Todo esto se refleja en un tipo de interés cercano al 7% para los estudiantes extranjeros frente al cerca de 4,5% que pagan los estadounidenses para un crédito tipo de 150.000 dólares que cubra todo el programa.
Se calcula que un 85% de los estudiantes de escuelas de negocios necesitan algún tipo de financiación. En términos generales, quienes acuden a las escuelas o universidades de mayor prestigio no parece que estén encontrando grandes dificultades. La perspectiva de un salario superior a los 100.000 dólares tras graduarse –en el caso de los MBA de mayor reconocimiento- es suficiente garantía para las entidades financieras. Claro que esto no ocurre en centros de menor reputación.
La verdad es que el asunto de la financiación de los estudios universitarios ha generado en los últimos años una encendida controversia en EEUU. La cuestión de fondo no es otra que el elitista sistema universitario del país cuyas instituciones de bandera son sólo accesibles bien a mentes especialmente dotadas o a los hijos –estudiosos, eso sí- de los millonarios. El caso es que las tasas anuales en las instituciones más caras superan de largo los 30.000 dólares con lo cual las deudas cuando un graduado se incorpora al mercado laboral pueden superar holgadamente los 100.000 dólares. Así nos encontramos a profesionales que, como en el caso del candidato demócrata Barack Obama, arrastran una deuda que sólo acaba de pagar ya superados los 50 años.
Son precios prohibitivos no sólo para las clases más humildes. El factor económico supone también a las familias de clase media una barrera infranqueable ya que estos hasta ahora han tenido que hacer frente a las mismas tasas que la clase más pudiente. La diferencia es que mientras los hijos de millonarios se pasan las horas en el club social o en actividades culturales o deportivas organizadas por la institución, los de clase media han de dedicar su tiempo libre a trabajar con el propósito de costear sus estudios.
La cosa es más sangrante, si cabe, conocido el extraordinario volumen de emolumentos que reciben las escuelas más relevantes por parte de los ex alumnos más generosos, donativos a veces millonarios. Universidades como la de Harvard, Princeton o Stanford acumulan a cuenta de este furor altruista un patrimonio que se estima en varios millardos de dólares. Sin embargo, esta arraigada tradición norteamericana ni mucho menos se refleja en los programas ayudas a los estudiantes, estos ni por asomo a la altura de sus denodados benefactores.
Ha sido tal el clamor social ante situación tan injusta lo que ha movido a las instituciones más relevantes a tomar cartas en el asunto. Así, media docena de instituciones de renombre en el país norteamericano -Duke, Swarthmore, Pomona, etc.-, siguiendo el camino abierto de la Universidad de Harvard, han dado pasos definitivos este último año y medio para potenciar sus políticas sociales, con especial atención en los programas de financiación y ayudas para estudiantes con rentas limitadas.
La Universidad de Yale ha sido una de las últimas en unirse a este movimiento que, no obstante, lo ha hecho con gran despliegue. Sus ayudas serán una de las más altas y supondrán un gasto cercano a los 80 millones de dólares (aproximadamente de 54,2 millones de euros), 24 millones de dólares (16,2 millones de euros) más de lo que actualmente invierte en este apartado. El nuevo plan presentado por el centro de New Haven supondrá una reducción de la carga económica de la educación en un 50% y, al igual que en el caso de Harvard, los descuentos se llevarán a cabo de forma escalonada en función del grado de necesidad y los ingresos familiares.
En concreto, las familias con unos ingresos inferiores a 120.000 dólares anuales podrán ahorrarse hasta el 50% del precio y, además, sus contribuciones nunca podrán superar el 10% de sus beneficios totales. Mientras para las rentas entre esa cantidad y 200.000 dólares el recorte será de un mínimo del 33%. Quienes no superen los 60.000 dólares estarán exentos de realizar cualquier tipo de pago. Sólo tendrían que pagar los gastos de alojamiento que no entran en este tipo de ayudas.
Otra en abordar este año mejoras en sus programas de ayudas ha sido Dartmouth College. En el caso de esta vieja institución de New Hampshire, la exención total del pago de la matrícula beneficiará familias con renta inferior a los 75.000 dólares anuales. Sólo tendrían que abonar poco más de 10.000 dólares en concepto de alojamiento y gastos educativos. Dartmouth destina anualmente cerca de 61 millones de dólares a ayudas a alumnos, a lo que habrá que añadir un coste adicional de 10 millones como resultado de esta medida.
Si bien los principales beneficiarios de estos ‘arranques’ de generosidad son los alumnos estadounidenses, algunas universidades también están utilizando sus nuevas políticas de ayuda para atraer a las jóvenes mentes europeas más brillantes. Según apuntó recientemente el diario The Times en su edición online, las universidades pertenecientes a la llamada ‘Ivy League’ o ‘Liga de Hiedra’ (Brown, Columbia, Cornell, Dartmouth, Harvard, Pensilvania, Princeton y Yale) empiezan a ser vistas como una amenaza entre sus homólogas del Viejo Continente.
Los candidatos ingleses de las universidades de Oxford y Cambridge, dadas las similitudes culturales y sobre idiomáticas, son un blanco especialmente codiciado por los pesos pesados de la ‘Ivy League’ en esta particular caza de talentos. Y la cosa empieza a dar sus frutos: si hace ace cinco años apenas 197 alumnos británicos acudieron a las aulas de Harvard, el año pasado ya fueron 290. El caso de Yale es todavía más llamativo ya que, prácticamente,ha triplicado el número de matriculados procedente del Reino Unido en ese mismo periodo: de 74 se ha pasado a 234 escolares. Los estudiantes españoles más brillantes todavía se decantan en su mayoría por realizar la carrera universitaria en España. Sin embargo, de cara al futuro las universidades nacionales no deberían descuidarse en esta puja por el talento que ya no entiende de fronteras.
martes, 2 de septiembre de 2008
El crédito hipotecario continúa su ralentización y crece un 9% en el primer semestre
El saldo vivo total de crédito hipotecario registró un aumento del 9% en el primer semestre, y alcanzó 1,08 billones de euros, lo que constata la ralentización que sufre el sector, ya que al cierre del mismo periodo de 2007 crecía a un ritmo del 19,7% en relación al ejercicio anterior, según la Asociación Hipotecaria Española (AHE).
Estos datos se acercan a la previsión realizada por la AHE en la que augura una caída en el crecimiento del crédito hasta alrededor el 5% en el conjunto del año como consecuencia de la crisis 'subprime', la desaceleración económica y el descenso de la demanda de la vivienda.
En términos absolutos, el crédito hipotecario registró un incremento neto acumulado durante el primer semestre de 33.460 millones de euros, menos de la mitad que el alcanzado en el primer semestre de 2007, cuando el saldo aumentó en 80.679 millones.
Desde finales de 2007, el crédito se ha ido ralentizando mes a mes a un ritmo aproximado de un punto porcentual. En concreto, en noviembre de 2007 el crédito creció un 15,9% en relación a 2006, mientras que en diciembre se elevó un 14,9%; en enero, un 13,8%; en febrero, un 13,1%; en marzo, un 11,7%, en abril, un 11,1% y en mayo un 10%.
Además, la actividad hipotecaria durante el segundo trimestre del año registró un descenso significativo respecto a la de trimestres anteriores y se situó en volúmenes similares a los alcanzados en los años 2001-2002, cuando se iniciaba la fuerte aceleración de los ritmos de crecimiento del mercado, según la AHE.
A pesar de la contracción, el sector cerró junio con un crecimiento 3.481 millones de euros respecto al mes anterior, lo que supone un aumento del 0,3% respecto a mayo, un dato que contrasta con los crecimientos registrados durante los últimos cuatro años, con una media en torno al 1,7%.
LAS CAJAS, LA MAYOR CARTERA.
Por entidades, las cajas de ahorros alcanzaron un saldo vivo hasta junio de 596.567 millones de euros (+9%), seguidas de los bancos, con 381.279 millones de euros (9,5%) y las cooperativas de crédito, con 66.528 millones de euros (+11,4%).
Por otro lado, el saldo total crediticio concedido al sector privado residente alcanzó hasta junio 1,79 billones de euros, un 10,1% más, lo que supone el 59,09% del saldo hipotecario sobre el total del crédito.
De esta cantidad, 854.996 millones de euros correspondieron a cajas de ahorro, 790.875 millones a bancos y 92.591 millones a cooperativas de crédito.
El porcentaje de dudosos del crédito al sector privado residente alcanzó el 1,69%. En el caso de las cajas se elevó al 1,91%, de los bancos, al 1,28%, y de las cooperativas de crédito al 1,59%.
Por su parte, el saldo vivo total de los activos hipotecarios titulizados alcanzó en junio los 181.664 millones de euros, un 39,4% más que el acumulado hasta el mismo mes de 2007, mientras que el saldo total de los títulos hipotecarios se situó en 485.460 millones de euros, un 23,6% más.
El saldo vivo total de crédito hipotecario registró un aumento del 9% en el primer semestre, y alcanzó 1,08 billones de euros, lo que constata la ralentización que sufre el sector, ya que al cierre del mismo periodo de 2007 crecía a un ritmo del 19,7% en relación al ejercicio anterior, según la Asociación Hipotecaria Española (AHE).
Estos datos se acercan a la previsión realizada por la AHE en la que augura una caída en el crecimiento del crédito hasta alrededor el 5% en el conjunto del año como consecuencia de la crisis 'subprime', la desaceleración económica y el descenso de la demanda de la vivienda.
En términos absolutos, el crédito hipotecario registró un incremento neto acumulado durante el primer semestre de 33.460 millones de euros, menos de la mitad que el alcanzado en el primer semestre de 2007, cuando el saldo aumentó en 80.679 millones.
Desde finales de 2007, el crédito se ha ido ralentizando mes a mes a un ritmo aproximado de un punto porcentual. En concreto, en noviembre de 2007 el crédito creció un 15,9% en relación a 2006, mientras que en diciembre se elevó un 14,9%; en enero, un 13,8%; en febrero, un 13,1%; en marzo, un 11,7%, en abril, un 11,1% y en mayo un 10%.
Además, la actividad hipotecaria durante el segundo trimestre del año registró un descenso significativo respecto a la de trimestres anteriores y se situó en volúmenes similares a los alcanzados en los años 2001-2002, cuando se iniciaba la fuerte aceleración de los ritmos de crecimiento del mercado, según la AHE.
A pesar de la contracción, el sector cerró junio con un crecimiento 3.481 millones de euros respecto al mes anterior, lo que supone un aumento del 0,3% respecto a mayo, un dato que contrasta con los crecimientos registrados durante los últimos cuatro años, con una media en torno al 1,7%.
LAS CAJAS, LA MAYOR CARTERA.
Por entidades, las cajas de ahorros alcanzaron un saldo vivo hasta junio de 596.567 millones de euros (+9%), seguidas de los bancos, con 381.279 millones de euros (9,5%) y las cooperativas de crédito, con 66.528 millones de euros (+11,4%).
Por otro lado, el saldo total crediticio concedido al sector privado residente alcanzó hasta junio 1,79 billones de euros, un 10,1% más, lo que supone el 59,09% del saldo hipotecario sobre el total del crédito.
De esta cantidad, 854.996 millones de euros correspondieron a cajas de ahorro, 790.875 millones a bancos y 92.591 millones a cooperativas de crédito.
El porcentaje de dudosos del crédito al sector privado residente alcanzó el 1,69%. En el caso de las cajas se elevó al 1,91%, de los bancos, al 1,28%, y de las cooperativas de crédito al 1,59%.
Por su parte, el saldo vivo total de los activos hipotecarios titulizados alcanzó en junio los 181.664 millones de euros, un 39,4% más que el acumulado hasta el mismo mes de 2007, mientras que el saldo total de los títulos hipotecarios se situó en 485.460 millones de euros, un 23,6% más.
Barclays Bank negocia la venta de su compañía de seguros y pensiones en España
El banco británico Barclays Bank ha puesto en venta el 50% de su filial española Barclays Vida y Pensiones. La operación ha entrado ya en la segunda fase de su desarrollo después de terminar la primera en la que las entidades interesadas presentaron ofertas no vinculantes.
Barclays confirmó ayer que esta considerando “opciones para el desarrollo de su negocio de seguros en España. El proceso está en una fase preliminar por lo que no se puede garantizar el final de la transcción.”
Entre las aseguradoras que habrían pasado esta primera criba figuran, según fuentes del mercado, la británica Aviva, la holandesa Aegon o la francesa Axa, habituales en este tipo de ventas. Mapfre, interesada también en estas adquisiciones, no participa en ninguna de las operaciones de bancaseguros abiertas en el mercado, afirmó este verano, cuando ya estaba en marcha la venta de Barclays Vida. Mapfre ha optado por entidades de un tamaño más similar al suyo a la hora de firmar este tipo de alianzas: Bankinter, Caja Castilla la Mancha y Caja Duero.
Cuota de mercado
Barclays gestiona en total 2.450 millones de euros, en España y el extranjero, donde cuenta con una surcursal en Portugal. La mayor parte del negocio está colocado en seguros de vida con un ahorro administrado de 988 millones de euros, lo que supone una cuota de mercado del 0,73% y el puesto 26 en el ránking a finales de junio pasado. En planes de pensiones el patrimonio gestionado en esa fecha era de 847millones de euros que equivale al 1,03% del mercado.
Fuera de España, las provisiones en seguros de vida de Barclays ascendían a 615 millones a finales del año pasado. El banco no cuenta con compañía de seguros generales, pero podría crearla en el marco del acuerdo que alcance.
Barclays busca un comprador para el 50% de su filial al que también cedería la gestión de la aseguradora. A cambio, el socio deberá tener capacidad de servicio suficiente para ser un proveedor adecuado de la nueva sociedad conjunta. El banco se comprometerá a distribuir los productos de Barclays Bank en su red de 588 oficinas oficinas y a cumplir un plan de negocio acordado en el momento de cerrar la adquisición. El precio de la operación estará vinculado a la consecución de estos objetivos en los próximos años. Fuentes del mercado valoran el cien por cien de Barclays Vida y Pensiones en 500 millones de euros.
Barclays acordó el mes pasado la venta de su negocio de seguros de vida en Gran Bretaña a la entidad suiza Swiss Life por 1.164 millones. Se espera que la transacción finalice a finales de octubre. El banco británico recortó su beneficio un 35% en el primer semestre hasta 2.174 millones como consecuencia de la crisis internacional y de las reservas que ha realizado.
El banco británico Barclays Bank ha puesto en venta el 50% de su filial española Barclays Vida y Pensiones. La operación ha entrado ya en la segunda fase de su desarrollo después de terminar la primera en la que las entidades interesadas presentaron ofertas no vinculantes.
Barclays confirmó ayer que esta considerando “opciones para el desarrollo de su negocio de seguros en España. El proceso está en una fase preliminar por lo que no se puede garantizar el final de la transcción.”
Entre las aseguradoras que habrían pasado esta primera criba figuran, según fuentes del mercado, la británica Aviva, la holandesa Aegon o la francesa Axa, habituales en este tipo de ventas. Mapfre, interesada también en estas adquisiciones, no participa en ninguna de las operaciones de bancaseguros abiertas en el mercado, afirmó este verano, cuando ya estaba en marcha la venta de Barclays Vida. Mapfre ha optado por entidades de un tamaño más similar al suyo a la hora de firmar este tipo de alianzas: Bankinter, Caja Castilla la Mancha y Caja Duero.
Cuota de mercado
Barclays gestiona en total 2.450 millones de euros, en España y el extranjero, donde cuenta con una surcursal en Portugal. La mayor parte del negocio está colocado en seguros de vida con un ahorro administrado de 988 millones de euros, lo que supone una cuota de mercado del 0,73% y el puesto 26 en el ránking a finales de junio pasado. En planes de pensiones el patrimonio gestionado en esa fecha era de 847millones de euros que equivale al 1,03% del mercado.
Fuera de España, las provisiones en seguros de vida de Barclays ascendían a 615 millones a finales del año pasado. El banco no cuenta con compañía de seguros generales, pero podría crearla en el marco del acuerdo que alcance.
Barclays busca un comprador para el 50% de su filial al que también cedería la gestión de la aseguradora. A cambio, el socio deberá tener capacidad de servicio suficiente para ser un proveedor adecuado de la nueva sociedad conjunta. El banco se comprometerá a distribuir los productos de Barclays Bank en su red de 588 oficinas oficinas y a cumplir un plan de negocio acordado en el momento de cerrar la adquisición. El precio de la operación estará vinculado a la consecución de estos objetivos en los próximos años. Fuentes del mercado valoran el cien por cien de Barclays Vida y Pensiones en 500 millones de euros.
Barclays acordó el mes pasado la venta de su negocio de seguros de vida en Gran Bretaña a la entidad suiza Swiss Life por 1.164 millones. Se espera que la transacción finalice a finales de octubre. El banco británico recortó su beneficio un 35% en el primer semestre hasta 2.174 millones como consecuencia de la crisis internacional y de las reservas que ha realizado.
La AJE lamenta que los bancos rechacen el 76% de los créditos
Los jóvenes emprendedores alertan de que van a crecer los procesos concursales
El 76% de los créditos solicitados por jóvenes empresarios están siendo denegados, según un estudio de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Andalucía (AJE-Andalucía). Esta patronal apuntó, además, que la "mortalidad" de las empresas aumentará por efecto de la crisis.
Ante esta falta de liquidez en los mercados, "primero se verán perjudicadas aquellas empresas que dependen enormemente de la financiación y no hayan sido capaces de reaccionar, de forma que se verán en dificultades al no ver renovada su financiación". La AJE prevé por ello que este mes aumenten los procesos concursales.
Los jóvenes emprendedores alertan de que van a crecer los procesos concursales
El 76% de los créditos solicitados por jóvenes empresarios están siendo denegados, según un estudio de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Andalucía (AJE-Andalucía). Esta patronal apuntó, además, que la "mortalidad" de las empresas aumentará por efecto de la crisis.
Ante esta falta de liquidez en los mercados, "primero se verán perjudicadas aquellas empresas que dependen enormemente de la financiación y no hayan sido capaces de reaccionar, de forma que se verán en dificultades al no ver renovada su financiación". La AJE prevé por ello que este mes aumenten los procesos concursales.
lunes, 1 de septiembre de 2008
Los hogares dedicaron el 46,1% de su renta a financiar la compra de vivienda en el segundo trimestre
Las familias españolas destinaron el 46,1% de su renta bruta disponible a financiar la compra de vivienda en el segundo trimestre de 2008, casi dos puntos más que en el mismo periodo del año anterior, aunque cuatro décimas menos que en el conjunto de 2007, según los últimos datos del Banco de España recogidos por Europa Press.
Este porcentaje aún contrasta con el 36,4% de la renta bruta familiar que era necesario destinar a tal fin en 2005 y con el 35% que destinaban las familias a la compra de vivienda en 2004.
Los datos de la autoridad monetaria indican que el endeudamiento de los hogares por la compra de vivienda se mantiene en niveles muy elevados tras las subidas registradas en el pasado ejercicio, cuando el esfuerzo familiar para la compra de una vivienda pasó de situarse en un 43,3% de la renta en los tres primeros meses de 2007, al 44,2% en el segundo trimestre, 45,4% en el tercero y 46,3% al cierre del año.
A pesar de esto, el importe medio de las hipotecas cayó un 4,56% en junio en comparación con el mismo periodo del año anterior y se situó en 141.939 euros. No obstante, el Euribor, tipo al que se conceden la mayoría de las hipotecas en España, se situó en ese mismo mes en el 5,361%, mientras que cerró agosto en el 5,323%, por lo que aún se mantiene en máximos históricos, por encima del 5,248% que marcó en el mes de agosto del año 2000.
Por su parte, el precio medio de la vivienda se situó en 2.095,7 euros por metro cuadrado al cierre del primer semestre del año, lo que supone un incremento del 2% respecto al mismo periodo del año anterior, tres puntos por debajo de la inflación registrada en el mismo periodo (5%), con lo que se constata una bajada real del precio de la vivienda.
UNA VIVIENDA CUESTA 7 VECES LA RENTA DISPONIBLE.
En el segundo trimestre del año el precio de una vivienda de tipo medio (93,75 metros cuadrados) era 6,9 veces superior a la renta bruta disponible de un hogar mediano, una décima menos en que el conjunto del 2007 y el 2006.
Descontando las deducciones de las que se benefician las familias por compra de vivienda a través del IRPF (un 15% con carácter general hasta un máximo de 9.015 euros anuales), los hogares destinaron el 37,1% de su renta bruta disponible a financiar la adquisición de su vivienda entre abril y junio, dos décimas menos que al cierre de 2007, pero muy superior al 29,9% que fue necesario en el 2006 y al 25,5% que se necesitó en 2005.
Las familias españolas destinaron el 46,1% de su renta bruta disponible a financiar la compra de vivienda en el segundo trimestre de 2008, casi dos puntos más que en el mismo periodo del año anterior, aunque cuatro décimas menos que en el conjunto de 2007, según los últimos datos del Banco de España recogidos por Europa Press.
Este porcentaje aún contrasta con el 36,4% de la renta bruta familiar que era necesario destinar a tal fin en 2005 y con el 35% que destinaban las familias a la compra de vivienda en 2004.
Los datos de la autoridad monetaria indican que el endeudamiento de los hogares por la compra de vivienda se mantiene en niveles muy elevados tras las subidas registradas en el pasado ejercicio, cuando el esfuerzo familiar para la compra de una vivienda pasó de situarse en un 43,3% de la renta en los tres primeros meses de 2007, al 44,2% en el segundo trimestre, 45,4% en el tercero y 46,3% al cierre del año.
A pesar de esto, el importe medio de las hipotecas cayó un 4,56% en junio en comparación con el mismo periodo del año anterior y se situó en 141.939 euros. No obstante, el Euribor, tipo al que se conceden la mayoría de las hipotecas en España, se situó en ese mismo mes en el 5,361%, mientras que cerró agosto en el 5,323%, por lo que aún se mantiene en máximos históricos, por encima del 5,248% que marcó en el mes de agosto del año 2000.
Por su parte, el precio medio de la vivienda se situó en 2.095,7 euros por metro cuadrado al cierre del primer semestre del año, lo que supone un incremento del 2% respecto al mismo periodo del año anterior, tres puntos por debajo de la inflación registrada en el mismo periodo (5%), con lo que se constata una bajada real del precio de la vivienda.
UNA VIVIENDA CUESTA 7 VECES LA RENTA DISPONIBLE.
En el segundo trimestre del año el precio de una vivienda de tipo medio (93,75 metros cuadrados) era 6,9 veces superior a la renta bruta disponible de un hogar mediano, una décima menos en que el conjunto del 2007 y el 2006.
Descontando las deducciones de las que se benefician las familias por compra de vivienda a través del IRPF (un 15% con carácter general hasta un máximo de 9.015 euros anuales), los hogares destinaron el 37,1% de su renta bruta disponible a financiar la adquisición de su vivienda entre abril y junio, dos décimas menos que al cierre de 2007, pero muy superior al 29,9% que fue necesario en el 2006 y al 25,5% que se necesitó en 2005.
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